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Noticias y actualidad agrícola

De la Granja a la Mesa y Biodiversidad: ¿en qué consiste la estrategia europea?

El 20 de mayo del 2020, en plena crisis por la pandemia provocada por la COVID-19, la Comisión Europea presentó dos documentos clave, que van a tener un gran impacto en las estrategias políticas, legislativas y regulatorias de los países miembros. El primero de estos documentos tiene un título tan curioso como ilustrativo: De la Granja a la mesa y el segundo es la Estrategia de Biodiversidad.

Dos instrumentos para definir la estrategia europea en materia medioambiental de los próximos años

De la Granja a la mesa y Estrategia de Biodiversidad no están concebidos como dos simples documentos más publicados por la Unión Europea, sino que se trata de  instrumentos básicos para definir y concretar los objetivos conjuntos para las próximas décadas de los países que conforman actualmente el espacio europeo.

El valor de estos documentos es que definen las distintas acciones, iniciativas y objetivos marcados por la Comisión de la Unión Europea en aspectos tan importantes para la salud del planeta y sus habitantes como:

  • Mejora de la alimentación de los europeos.
  • Protección del medio ambiente.
  • Impulso de la economía ecológica.
  • Transición hacia una economía circular, donde se priorice la reutilización y el reciclaje.
  • Desarrollo del transporte más sostenible.
  • Impulso de una energía más limpia y fiable.

Con el fin de lograr una transición justa hacia una economía climáticamente neutra se establece un mecanismo de transición, a través del cual se destinarán 150.000 millones de euros durante el período 2021-2027 para ayudar a las regiones más afectadas.

Además, la Comisión Europea se compromete a examinar las repercusiones que este cambio socioeconómico puede provocar en los distintos países.

El Pacto Verde Europeo: el núcleo de la estrategia De la Granja a la Mesa

El documento De la Granja a la Mesa tiene como objetivo establecer una estrategia con el fin de conseguir el objetivo de desarrollar un sistema alimentario en Europa más sostenible y sano.

La Unión Europea ha identificado como principal problema la actual dependencia de la agricultura de la UE de los plaguicidas y los fertilizantes. Con el firme propósito de dar solución a esta cuestión, se ha puesto en marcha el Pacto Verde Europeo, el cual establece una hoja de ruta con una serie de prioridades y objetivos:

  • Reducción del 50% del uso de los plaguicidas químicos.
  • Mejora de la fertilidad del suelo, reducción las pérdidas de nutrientes en, al menos, un 50%.
  • Reducción del 50% de las ventas de antimicrobianos para los animales de granja y en acuicultura.
  • Destinar un 25% de la tierra a agricultura orgánica.
  • Desarrollar la banda ancha en las zonas rurales, con el fin facilitar la innovación digital.

Para alcanzar sus objetivos, la estrategia De la Granja a la Mesa establece una serie de medidas tanto legislativas como no legislativas a aplicar durante tres años: del 2020 al 2023.

Principales medidas legislativas o reglamentarias

Las principales medidas a nivel de reglamentación previstas por la Comisión Europa están enfocadas en el control y reducción del uso de productos fitosanitarios químicos o convencionales. Se apuesta, además, por una composición mucho más natural de los mismos, liberándolos  de productos tóxicos. Es lo que se conoce como productos Bio-racionales y bioplaguicidas, caracterizados por el respeto al medio ambiente y a la biodiversidad.

  • Revisión de la Directiva sobre el uso sostenible, con el objetivo de reducir el uso y los riesgos de los productos fitosanitarios convencionales para la salud humana y el medio ambiente. De forma paralela, se potenciará el manejo integrado de plagas.
  • Examen selectivo de ciertos reglamentos de aplicación en el marco reglamentario de los productos fitosanitarios. La Unión Europea considera que, aunque la legislación actual es adecuada y sirve para proteger el medio ambiente y la salud humana, aún hay margen de mejora. Por eso se apuesta por la innovación y el desarrollo de sustancias activas biológicas.
  • Revisión de la Regulación de las Estadísticas de Plaguicidas para mejorar su control y tener un conocimiento más detallado y fiable de su uso.

La Política Agrícola Común (PAC) aglutinará medidas no legislativas

La Política Agrícola Común (PAC) de la Unión Europea será, así mismo, un instrumento importante para gestionar la transición hacia sistemas de producción de alimentos sostenibles. Una de su utilidades será aglutinar esfuerzos y promover medidas colectivas en cuestiones no legislativas como:

  • Impulso a la agricultura orgánica, en coordinación con la Estrategia de Biodiversidad 2030.
  • Promoción de materias activas biológicas.
  • Refuerzo de la evaluación de riesgos ambientales de los plaguicidas.
  • Reducción de las demoras en su proceso de autorización.

Las barreras y los retos de estas estrategias

Las estrategias sobre alimentación más natural y sostenible y el desarrollo de la biodiversidad se encuentran con el inconveniente de que, a fecha de hoy , las medidas propuestas no son jurídicamente vinculantes y, por ahora, no es obligatorio ningún objetivo.

Aunque no se pondrá en marcha inmediatamente ningún proceso legislativo de la UE, entre finales de 2021 y principios de 2023 está prevista la revisión de la Directiva sobre el uso sostenible o una mejor aplicación de los reglamentos existentes (REFIT).

También han surgido voces críticas sobre los objetivos de reducción del 50% de productos fitosanitarios químicos, por considerarlo un objetivo poco realista y que, quizás, no consiga el efecto deseado de tener un modelo de producción más sostenible.

Por otra parte, algunas ONG afirman que el objetivo de reducir en un 50% el uso y el riesgo de los plaguicidas no va lo suficientemente lejos y consideran que solo una prohibición total podría ayudar a la recuperación de la biodiversidad.

La realidad es que nuestra agricultura y la industria relacionada con esta son capaces, gracias a su continua innovación y a su poder de resiliencia, de afrontar estos retos hasta 2030. La clave está en encontrar un óptimo equilibrio entre las medidas de mitigación del cambio climático y la garantía en la continuidad de la producción de alimentos seguros.