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Noticias y actualidad agrícola

Enfermedades de la vid: cómo luchar contra ellas

Durante los últimos cuarenta años, la extensión de los viñedos en nuestro país se ha ido reduciendo de manera paulatina. Tras alcanzar la cifra histórica de 1.642.622 ha en 1980, en 2020 la superficie fue solamente de 949.565 ha. Entre otros motivos, uno de los principales son las enfermedades de la vid que hacen que este cultivo sea verdaderamente delicado.

Los hongos son, junto con las bacterias y los virus, los principales causantes de enfermedades en la viña. De entre los hongos que pueden atacar la vid, hay dos que son especialmente importantes en determinadas zonas productoras en España, como son el oídio y la botritis o podredumbre gris.

El oídio

El oídio, también conocido como ceniza, cenicilla o polvillo, puede atacar a cualquier parte verde de la vid.

  • Hojas: Los síntomas pueden aparecer tanto en el haz como en el envés, en ambos casos suele observarse un polvillo blanco, que puede limitarse a algunas zonas, o bien ocupar toda la superficie de la hoja.
  • Brotes y sarmientos: los síntomas se manifiestan por manchas difusas de color verde oscuro, que van creciendo y que pasan a tonos más oscuros al avanzar la vegetación y hasta negruzcos según aumenta la lignificación de la viña.
  • Racimos: al principio aparecen como un cierto polvillo que recubre en poco tiempo todo el grano.
    Los daños más importantes producidos por el oídio se localizan en los racimos, pues el hongo del oídio detiene el crecimiento de la piel del grano, por lo que es frecuente que se agriete, produciendo daños directos en la cantidad y calidad de la cosecha.
    Los ataques fuertes también ocasionan un mal agostamiento del sarmiento con la consiguiente disminución de la acumulación de reservas en las yemas.
    La temperatura, la humedad y la iluminación son los factores que condicionan el desarrollo de este hongo.

La botritis

La botritis es conocida en el entorno de la viticultura como podredumbre gris. Está causada por el hongo Botrytis cinerea y está presente en todas las zonas vitícolas de la península, aunque es más importante en zonas de humedad relativa más elevada.

Es la enfermedad de la viña que más daños suele ocasionar cuando las condiciones climáticas de humedad (sobre todo lluvias) tienen lugar durante el periodo de maduración de la uva (inicio envero - vendimia).

El hongo inverna en los sarmientos, corteza y las yemas de la cepa, y en primavera realiza la infección.

Su penetración en la planta se produce en primavera formando conídias que se dispersan con el viento y el agua, penetrando a través de los estomas y heridas provocados por las plagas de forma natural, o cuando los tejidos están debilitados.

Los síntomas de la botritis en viña son:

  • En hojas el ataque de la botritis no suele tener importancia económica. Los síntomas se manifiestan, frecuentemente, en el borde del limbo en forma de necrosis con aspecto de quemadura. Con humedad en el ambiente, sobre el borde de dichas manchas aparece un polvillo gris (micelio).
  • En los sarmientos y en brotes jóvenes, los primeros síntomas aparecen en forma de manchas alargadas de aspecto marrón y, al igual que en hojas, si el tiempo es húmedo, se recubren con una pelusilla o polvillo grisáceo-marrón (micelio pulverulento). Los ataques más fuertes pueden originar pérdidas de algunos brotes jóvenes, con la consiguiente disminución de la cosecha actual, y posteriormente, la de algunas yemas que no brotarán al año siguiente.
  • En racimo es donde el hongo se hace más evidente y provoca más daños, sobre todo si la climatología es húmeda. Durante la floración y cuajado se presenta en las inflorescencias y en el raspón del racimo en forma de manchas marronáceas. En el periodo de envero y vendimia los granos aparecen podridos, con falta de turgencia, para posteriormente desarrollarse sobre su superficie un moho grisáceo, y provocando la muerte de la zona atacada por colapso de los vasos. En los racimos más compactos los daños son mayores.

¿Cómo puede ayudarte Certis? En Certis disponemos de una variedad de productos Bio-racionales y convencionales para el control y prevención de estas dos enfermedades.

ARMICARB® es un biofungicida sin plazo de seguridad registrado en uva de vinificación, con actividad preventiva y directa (secante) sobre botritis y oídio. Está formulado a base de carbonato de hidrógeno de potasio, y está autorizado para su uso en agricultura ecológica. También se encuentra certificado como insumo por FiBL pudiendo ser utilizado por los agricultores certificados en Demeter.

El modo de acción del carbonato de hidrógeno de potasio está ligado a un ligero aumento del pH en la superficie vegetal producido por la presión osmótica y del equilibrio ion bicarbonato/ion carbonato en los hongos. Actúa por contacto e inhibe el desarrollo de las hifas miceliares, conídias y de las esporas. Por su modo de acción multisitio, el riesgo de aparición de resistencias se considera poco probable.

ARMICARB® es un producto ideal para realizar un buen manejo de resistencias, incluyendo aplicaciones del producto en un programa de tratamientos junto con otros fungicidas. Se trata de un producto de contacto, por lo que permite aplicaciones compatibles con estrictos programas de cosecha, ya que no posee plazo de seguridad en el cultivo.

AMYLO-X® WG es un biofungicida y bactericida de origen natural basado en la rizobacteria Bacillus amyloliquefaciens subsp plantarum cepa D747, que ejerce su efecto sobre distintas especies de hongos y bacterias en numerosos cultivos hortícolas y leñosos. Es resistente a altas temperaturas y a un amplio rango de pH, y actúa por competencia de espacio, por antibiosis y por inducción de  resistencia sistémica en la planta. Debe ser aplicado preventivamente sobre el cultivo garantizando una buena cobertura.

AMYLO-X® WG se encuentra certificado para su uso en agricultura ecológica y  como insumo por FiBL pudiendo ser utilizado por los agricultores certificados en Demeter.

ACTUM® es un fungicida compuesto de la mezcla de dos materias activas Boscalida y Kresoxim-metil, dos sustancias con modo de acción diferente, especialistas en el control de oídio. La Boscalida inhibe la producción de energía y la síntesis de aminoácidos esenciales, deteniendo la formación de componentes celulares necesarios para el crecimiento del hongo. Por su parte, el Kresoxim-metil inhibe la respiración mitocondrial, lo que reduce los niveles de ATP necesarios para mantener las funciones celulares del hongo. Este doble modo de acción proporciona una excelente actividad en el control del oídio en vid y cucurbitáceas, así como una extraordinaria persistencia. Respeta la fauna útil, no afecta a la calidad de los mostos y tiene efecto contra la Botritis.

CYFLAMID® es un fungicida de actividad preventiva y elevada persistencia en el control de oídio en diversos cultivos. Actúa por contacto con acción translaminar y efecto vapor. Debe ser aplicado con carácter preventivo antes de observar los primeros síntomas de oídio. Presenta una alta resistencia al lavado por lluvia o riego. Una hora después de la aplicación, el producto ya ha sido absorbido.

Si desea conocer más acerca de estos productos consulte a nuestro departamento técnico o bien visite nuestra web donde podrá encontrar más información.